sábado, 13 de septiembre de 2014

Derecho Humano a La Seguridad Alimentaria

La Seguridad Alimentaria

Conceptos de Interés



  1. Disponibilidad de alimentos: La existencia de cantidades suficientes de alimentos de calidad adecuada, suministrados a través de la producción del país o de importaciones (comprendida la ayuda alimentaria).
  2. Acceso a los alimentos: Acceso de las personas a los recursos adecuados (recursos a los que se tiene derecho) para adquirir alimentos apropiados y una alimentación nutritiva. Estos derechos se definen como el conjunto de todos los grupos de productos sobre los cuales una persona puede tener dominio en virtud de acuerdos jurídicos, políticos, económicos y sociales de la comunidad en que vive (comprendidos los derechos tradicionales,como el acceso a los recursos colectivos).
  3. Utilización: Utilización biológica de los alimentos a través de una alimentación adecuada, agua potable, sanidad y atención médica, para lograr un estado de bienestar nutricional en el que se satisfagan todas las necesidades fisiológicas. Este concepto pone de relieve la importancia de los insumos no alimentarios en la seguridad alimentaria.
  4. Estabilidad: Para tener seguridad alimentaria, una población, un hogar o una persona deben tener acceso a alimentos adecuados en todo momento. No deben correr el riesgo de quedarse sin acceso a los alimentos a consecuencia de crisis repentinas (por ej., una crisis económica o climática) ni de acontecimientos cíclicos (como la inseguridad alimentaria estacional). De esta manera, el concepto de estabilidad se refiere tanto a la dimensión de la disponibilidad como a la del acceso de la seguridad alimentaria.




LA SEGURIDAD ALIMENTARIA


INTRODUCCIÓN AL TEMA


“La Humanidad puede eliminar el hambre” 
Jean Ziegler




El derecho a la alimentación es un derecho humano universal, contribuye a que las personas tengan acceso a una alimentación adecuada y a los recursos necesarios para tener en forma sostenible seguridad alimentaria. 

Este derecho se encuentra consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, como parte del derecho a un nivel de vida adecuado (artículo 25) y está consagrado con un mayor desarrollo en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) de 1966 como el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado (artículo 11) y como el derecho de toda persona a estar protegida  contra el hambre (articulo 12).

La reducción del hambre y la pobreza los vemos plasmados entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. Asimismo en relación al desarrollo integral de una nutrición adecuada, en el sistema interamericano, la Carta de la Organización de los Estados Americanos, la establece como una de las metas básicas, las cuales serán cumplidas por medio de los esfuerzos nacionales para incrementar la producción y la disponibilidad de alimentos.

Igualmente, la Carta Democrática Interamericana, aprobada por unanimidad por los Estados Miembros de la OEA, establece en su artículo 13:

 “...la promoción y observancia de los derechos económicos, sociales y culturales son consustanciales al desarrollo integral, al crecimiento económico con equidad y a la consolidación de la democracia en los Estados del Hemisferio”


La seguridad alimentaria incluye aspectos como disponibilidad, acceso, consumo y utilización biológica de los alimentos,  y cada uno de estos aspectos tiene aristas culturales, sociales, económicas, jurídicas, técnicas y políticas.

Los Estados son los garantes y responsables de realizar y velar por el derecho a la alimentación de toda la población de manera inmediata y de forma gradual, según la urgencia de la población afectada y el máximo disponible de recursos.

 Debido a la situación de hambre que sufren las personas, es que se da la necesidad de implementar políticas productivas y redistributivas a largo plazo para con ello dar un fortalecimiento permanente a la seguridad alimentaria y una realización efectiva del derecho a la alimentación.



SECCIÓN PRIMERA

CAPÍTULO PRIMERO

CONDICIONES DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA 




“Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento
acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer
sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de
llevar una vida activa y sana.”
(Cumbre Mundial sobre la Alimentación, 1996)





La seguridad alimentaria es la existencia de condiciones que le dan la posibilidad al ser humano de tener acceso físico, económico y de manera socialmente aceptable a una dieta segura, nutritiva y acorde con sus preferencias culturales, que les permita satisfacer sus necesidades alimentarias y vivir de una manera productiva y saludable.

Estas condiciones son:
 
      La disponibilidad física de alimentos: estas serán en cantidades y calidades suficientes, adquiridas a través de la producción del país y de las importaciones (incluida la ayuda alimentaria).
 
       El acceso de todas las personas a los alimentos: acceso a los recursos adecuados (recursos a los que se tiene derecho), para poder adquirir alimentos nutritivos, sanos y en la calidad apropiada. Los derechos se definen como el conjunto de todos los grupos de productos sobre los cuales una persona puede tener dominio en virtud de acuerdos jurídicos, políticos, económicos y sociales de la comunidad en que vive (comprendidos los derechos tradicionales, como el acceso a los recursos colectivos).

   El logro de un nivel de bienestar nutricional: en el cual se llegue a satisfacer todas las necesidades fisiológicas, gracias a una alimentación adecuada, disponibilidad y acceso de agua potable, sanidad y atención médica. Este concepto pone de relieve la importancia de los insumos no alimentarios en la seguridad alimentaria (agua, medicamentos, etc.).

 La estabilidad del acceso: para tener seguridad alimentaria, una población, un hogar o una persona deben tener acceso a alimentos adecuados en todo momento, sin riesgo de quedarse sin alimentos a consecuencia de crisis políticas, económicas o climáticas repentinas ni de acontecimientos cíclicos (inseguridad alimentaria estacional). De esta manera, el concepto de estabilidad se refiere tanto a la dimensión de la disponibilidad como a la del acceso de la seguridad alimentaria.








CAPÍTULO SEGUNDO

EVOLUCIÓN NORMATIVA DEL CONCEPTO DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA 


La evolución del concepto de seguridad alimentaria es reflejo de los cambios del pensamiento normativo oficial.

El concepto se creó a mediados de los años 70, cuando la Cumbre Mundial sobre la Alimentación en 1974 va a definir la seguridad alimentaria desde un punto de vista del suministro de alimentos, en cuanto a asegurar la disponibilidad y la estabilidad nacional e internacional de los precios de los alimentos básicos.

 “...que haya en todo tiempo existencias mundiales suficientes de alimentos básicos... para mantener una expansión constante del consumo... y contrarrestar las fluctuaciones de la producción y los precios”

En el año 1983 la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO por sus siglas en inglés) se va a concentrar en el acceso a los alimentos, lo que condujo a una definición basada en el equilibrio entre la demanda y el suministro de la educación de la seguridad alimentaria, al disponer:

 “... asegurar que todas las personas tengan en todo momento acceso físico y económico a los alimentos básicos que necesitan” (FAO, 1983).

Esta definición fue revisada para que el análisis de la seguridad alimentaria incluyera además de las regiones y los países a las personas y los hogares.

En 1986, el Informe del Banco Mundial sobre el tema de la pobreza y el hambre (Banco Mundial, 1986), documento de gran influencia, se concentro en la dinámica temporal de la inseguridad alimentaria. El informe va a hacer la diferenciación entre la inseguridad alimentaria crónica, asociada a problemas de pobreza continua o estructural y a los bajos ingresos, y la inseguridad transitoria, que supone periodos de presión intensificada debido a desastres naturales, crisis económica o conflicto. La teoría de Amartya Sen (economista indio y premio Nobel) sobre la hambruna en 1981 complemento la posición anterior. Sen destaca el efecto de los derechos personales en el acceso a los alimentos, es decir, la producción, el trabajo, el comercio y la trasferencia de los recursos básicos. Su posición radica en que el problema del hambre se centra, en la capacidad de acceso al alimento y no en la existencia del mimo, así como las desigualdades sociales como causa del hambre.

La definición generalmente acertada de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (1996) da mayor fuerza a la índole multidimensional de la seguridad alimentaria e incluye el acceso a los alimentos, la disponibilidad de alimentos, el uso de los alimentos y la estabilidad del suministro. Ha permitido hacer intervenciones normativas dirigidas a la promoción y recuperación de opciones en materia de medios de subsistencia. Académicos como Chambers y Conway (1992) precursores de los enfoques en los medios de subsistencia, hoy son fundamentales en los programas de desarrollo de las organizaciones internacionales. Se aplican cada vez más en contextos de emergencia e incluyen los conceptos de vulnerabilidad, afrontar riesgos y gestión de riesgos. El nexo entre seguridad alimentaria, hambruna y malas cosechas va a abrir paso al análisis de la inseguridad alimentaria como producto social y político.

En la actualidad, la dimensión ética y los derechos humanos de la seguridad alimentaria ha captado toda la atención. El derecho a los alimentos no es un concepto nuevo, a partir del mismo se señalo el camino hacia la posibilidad de un enfoque de la seguridad alimentaria basado en los derechos.





SECCIÓN SEGUNDA

CAPÍTULO PRIMERO

LA INFLUENCIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN LA SEGURIDAD ALIMENTARIA



Los cambios significativos de las condiciones climáticas van a afectar la seguridad alimentaria por medio de sus impactos sobre todos los componentes de los sistemas alimentarios mundial, nacional y local. Los fenómenos climáticos más extremos como son las sequías, el aumento en los niveles de los mares, las irregulares y crecientes estaciones lluviosas, van a tener una repercusión directa en la producción de alimentos, la distribución alimentaria, la incidencia en la crisis alimentaria, los bienes y oportunidades de acceso a los medios de subsistencia y la salud humana tanto en zonas rurales como las urbanas.

El cambio climático influye en múltiples aspectos relacionados con la seguridad alimentaria, en forma directa o indirectamente, principalmente en el sector agrícola y ganadero. Asimismo, afecta a las cuatro dimensiones de la seguridad alimentaria: la disponibilidad de alimentos, el acceso a los mismos, la estabilidad en su suministro y la capacidad por parte de los consumidores de utilizar los alimentos, considerando su inocuidad y su valor nutritivo.

El sector agrícola es la principal fuente de ingresos y de trabajo de los sectores más pobres del mundo, los cuales habitan en las zonas rurales. Respecto al sector ganadero contribuye de forma importante a la emisión de gases de efecto invernadero, a ser una de las causas principales de degradación del suelo y de los recursos hídricos.

Los sistemas de producción agrícola y ganadera se deben someter a reformas para poder adaptarse al cambio climático, y así contribuir a su mitigación y alcanzar al mismo tiempo la seguridad alimentaria y nutricional en conjunto con el desarrollo sostenible de la actividad agropecuaria.

Una de las consecuencias más graves asociadas al cambio climático será el aumento se la población desnutrida, debido al efecto adverso en la producción agrícola, de la cual millones de personas dependen de la agricultura como medio de subsistencia. La agricultura constituye, por tanto, el sector más vulnerable a las consecuencias del cambio climático e incide en forma directa en la actividad económica de los países, aumentando el riesgo de hambre y desnutrición. Estos sectores poblacionales son los más pobres y los que sufren con mayor intensidad las consecuencias de los efectos adversos producidos por el cambio climático y a su vez, las que menor capacidad tienen de hacer frente a estos fenómenos por la debilidad del estado nutricional de la población, la falta de agua potable, la falta de condiciones higiénicas que provocan la rápida propagación de enfermedades y la carencia de sistemas de protección social.

Desde otra perspectiva el desarrollo agrícola se presenta como la herramienta eficaz en la lucha contra el hambre y la pobreza, ya que por medio de ella se aumentan los ingresos de las poblaciones más pobres.

Es importante establecer los impactos directos que sufre la producción agrícola debido al cambio climático y establecer como esta actividad contribuye al aumento de los gases de efecto invernadero, ya que este aspecto juega un importante papel en el diseño y financiación de políticas de mitigación, y así tomar las medidas necesarias para lograr sistemas de producción agrícolas adecuados y conseguir un uso eficiente de los recursos para no comprometer la seguridad alimentaria en el futuro.

El impacto del calentamiento climático sobre los rendimientos agrícolas depende directamente de la latitud de la zona geográfica y del nivel de aumento de la temperatura. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el aumento de las temperaturas y la aridizacion de los suelos podrían reducir la producción agrícola en casi un terco, en las regiones tropicales.

Para mayor información ver el siguiente link: Cambio climático y seguridad alimentaria: ejes transversales de las políticas agrícolas http://repiica.iica.int/docs/b2194e/B2194e.pdf


Efectos directos del cambio climático sobre las actividades agrícolas y ganaderas


  •        El efecto del aumento de la temperatura

De todas las actividades relacionadas con la seguridad alimentaria, la agricultura es la más influenciada por las fluctuaciones de las condiciones climatológicas. En cualquier región  del planeta el desarrollo y la forma en que se lleva a cabo la actividad agrícola y ganadera siempre va a tener una estrecha relación con el clima propio de la zona donde se desarrolla. Esta relación ha influido en el tipo de cultivos, la forma de explotación, las construcciones rurales y en general la forma de vida de las poblaciones agrarias, y eso es consecuencia de la experiencia, la adaptación del hombre hacia su propio entorno y la transmisión del conocimiento de la labor agrícola a las futuras generaciones.
Según los estudios científicos un aumento en las temperaturas, no va a producir los mismos efectos en el sector agrícola en todas las regiones del planeta, ejemplo de esto lo vemos en las latitudes medias o altas, donde puede llegar a incrementar la productividad de los cultivos debido a la mayor duración der la época de crecimiento. Por el contrario ocurre en aquellas regiones que son semiáridas o tropicales, donde los cultivos se desarrollan en condiciones fisiológicas extremas, un aumento considerable en la temperatura puede ocasionar un detrimento en los cultivos por las altas temperaturas, una pérdida de agua por evaporación y afectar la fertilidad del suelo.

  • Cambios en las Precipitaciones

Como bien se sabe el agua es un elemento esencial para la vida de una planta, un cambio en las precipitaciones anuales tiene un impacto directo en la agricultura ya que un 80% de los cultivos agrícolas dependen del agua de lluvia.

El poder predecir el comportamiento de las precipitaciones en una determinada región en función del calentamiento global no es fácil debido a la influencia de los cambios en la circulación atmosférica. En cuanto a las producciones que se verán afectadas por el incremento de las temperaturas y las precipitaciones es el cultivo del maíz, el cual en América latina puede verse disminuida en un 10% en el año 2055, lo cual afectaría a mas de 170 millones de pequeños agricultores que viven en esta zona.

  • Condiciones Climáticas Externas
Los registros meteorológicos indican que las olas de calor han sido más frecuentes desde finales del siglo pasado y está previsto que esta tendencia continúe en las próximas décadas. Este fenómeno junto con la falta de lluvia, tiene consecuencias directas en algunos cultivos, y la adaptación de los mimos va a depender de cada región geográfica donde estén ubicados.

  • Sequías

La sequía presenta características diferentes, y van a depender de la región climática de que se trate variando su frecuencia y la duración. La sequía se considera como el desastre natural que afecta a un mayor número de población, la cual trae resultados de elevados en los costos económicos, sociales y medioambientales. La ausencia de precipitaciones provoca estrés hídrico en las plantas y como ocurre en el caso de las olas de calor, las regiones que se van a ver más afectadas son aquellas en las que la agricultura se desarrolla en condiciones extremas de falta de agua.
Para un mejor entendimiento del tema de la sequía, es necesario definir lo referente al estrés hídrico de las plantas. El estrés hídrico es el factor ambiental más importante ya que es el que más limita la producción vegetal. De hecho, la elevada correlación que existe entre la productividad en los diferentes ecosistemas del mundo y su precipitación característica. A escala mundial, el rendimiento potencial de los cultivos se ve reducido por factores ambientales en un 70 % y de este porcentaje, un 45 % de la disminución del rendimiento es debido al estrés hídrico. El estrés hídrico puede definirse desde un punto de vista ecofisiológico como cualquier limitación al funcionamiento óptimo de las plantas impuesta por una insuficiencia en la disponibilidad de agua.

La sequedad del suelo impide el crecimiento de las raíces y detiene el proceso de descomposición de materia orgánica por lo que su fertilidad va a disminuir. Otra consecuencia de la sequía es que provoca un aumento en la erosión del suelo al estar menos cubierto y por lo tanto más desprotegido, siendo este fenómeno especialmente preocupante en las laderas montañosas.

Una de las consecuencias del cambio climático será un aumento de la severi­dad de las sequías tanto en frecuencia como en duración, como la que afectó al Cuerno de África a finales de 2011 y que condujo a una situación de hambruna a más de 13 millones de personas, según el mensaje de Ban Ki-Moon el 16 de octubre de 2011.  

  •        Lluvias torrenciales, inundaciones y tormentas tropicales

El exceso de agua también puede provocar alteraciones en el crecimiento de las plantas, provocando la perdida de las cosechas. Por otro lado, las inundaciones pueden devastar grandes cantidades de zonas cultivadas.
Cuarto informe del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático o Panel Intergubernamental del Cambio Climático) 2007 señala:
“Durante las próximas décadas los ciclones tropicales pueden llegar a ser más intensos, con vientos más fuertes y con mayor carga de agua”

Las consecuencias sociales y económicas asociadas a este fenómeno meteorológico pueden ser muy graves sobre todo en las zonas en desarrollo.  

Impactos indirectos del cambio climático en la producción agrícola y ganadera


  •        Incremento de plagas y enfermedades

El aumento en las temperaturas producto del cambio climático puede provocar la aparición de insectos y patógenos en un mayor rango de distancias. El efecto que tendrá a futuro no se puede predecir ya que va a depender no solo de la presencia del patógeno sino también del estado en que se encuentren los cultivos. El cambio climático está produciendo un cambio en la distribución geográfica de las enfermedades variando la dispersión de bacterias y hongos, debido a los patrones que presenta el viento. 

  •        Disponibilidad de agua

Los cultivos de regadío emplean el agua proveniente del origen fluvial lo que hace que su disponibilidad dependa de las condiciones climáticas que se dan en lugares remotos. En algunas regiones del planeta el caudal de los ríos depende del deshielo, al producirse el calentamiento de la Tierra puede provocar que este caudal en la época seca disminuya y aumente en la época húmeda lo que genera riesgos de inundaciones. Estas situaciones unidas al aumento de la población en la zona, pueden producir en el futuro problemas de escasez de agua.
En otras ocasiones el problema de la disponibilidad de agua no se refiere tanto a la ausencia de precipitaciones sino a su pérdida por la escorrentía del agua superficial, la evaporación y la percolación profunda.
  •        Incremento del nivel del mar

El incremento del nivel del mar es una de las consecuencias inevitables asociadas al cambio climático. Este aumento es debido, principalmente, a dos factores: la expansión térmica de los océanos y el aumento de la masa de agua por deshielo debido al calentamiento.

  •        Migraciones masivas

La degradación ambiental constituye una de las principales causas que actualmente origina movimientos migratorios masivos, con el cambio climático este fenómeno se está intensificando. Esto puede considerarse como una consecuencia de la ineficacia en el establecimiento de políticas de adaptación al cambio climático en los países de origen.

Las áreas más críticas y a los que se debe prestar una mayor atención son los pequeños estados insulares, el Sáhara, las áreas semiáridas del África meridional, América Latina y Caribe y el centro y sur de Asia. El IPCC estima que en 2050 unos 150 millones de personas se verán obligadas a desplazarse lejos de sus hogares como consecuencia de los efectos producidos por el cambio climático.

Cuando las migraciones se dan a zonas urbanas, las poblaciones con frecuencia carecen de servicios sociales básicos, lo cual provoca el aumento de las desigualdades sociales, favoreciendo el aumento de la criminalidad y los conflictos entre clases.

En conclusión son muchos los agricultores y ganaderos que están empezando a sentir y a ver los efectos producto del cambio climático en sus sistemas productivos, y los países ven en peligro su medio de subsistencia. Se deben tomar cuanto antes las medidas adecuadas para adaptarse y contrarrestar sus efectos negativos, esta adaptación es igual a la importancia que tiene la mitigación. La adaptación de los sistemas de producción agrícola a los nuevos escenarios debe ser considerada una acción prioritaria para cada Estado, ya que aquellos que sean capaces de adaptarse mas rápido y mejor, serán más sostenibles y por ende más competitivos.

La IPCC (2001) da un concepto acertado de lo que es adaptación:

“El ajuste de los sis­temas naturales y humanos en respuesta al cambio climático para moderar sus efectos negativos y explotar sus beneficios. Se pueden distinguir varios tipos de adaptación, incluyendo la anticipatoria, la reactiva, la privada, la pública, la autónoma y la planificada”

La adaptación no se puede abordar desde una perspectiva global a como si se puede hacer con la mitigación, ya que cada zona agrícola tiene sus particularidades y características, por lo tanto las medidas a tomar para la adaptación difieren mucho de unos lugares a otros.

La biodiversidad agrícola será un importante elemento en el desarrollo de estrategias de producción para responder a los desafíos del cambio climático, aumentando la adaptación a condiciones medioambientales cambiantes y a las presiones (sequías, salinización, inundaciones). Los servicios del ecosistema (como los recursos genéticos, la formación del suelo o el ciclo de los elementos nutritivos) crean importantes medidas de adaptación y mitigación del riesgo en la agricultura, elementos que cobran cada vez mayor importancia en climas cambiantes.

SECCIÓN TERCERA


EL PAPEL DE LA MUJER EN LA SEGURIDAD ALIMENTARIA


El papel de la mujer en la actualidad, a diferencia al que ocupaba en tiempos pasados; no se da por la influencia de un movimiento o de una ideología en particular, sino porque han cambiado una serie de factores históricos, sociales, económicos y culturales, que han influenciado positivamente sobre la mujer y la han incorporado en el proceso de desarrollo, así como en el proceso de producción y, en general en todo el quehacer humano.

La mujer rural juega un papel esencial en los cuatro pilares relacionados con la seguridad alimentaria: disponibilidad, accesibilidad, utilización y estabilidad. Sin embargo las mujeres en las áreas rurales de los países en desarrollo están en desventaja, por no tener acceso a las mismas oportunidades, ni recursos que los hombres, por cuestiones de estereotipos basados en el sexo. Nos referimos al acceso a recursos como la tierra, la energía, la tecnología, los créditos, a la formación, a la información y a los mercados.

El artículo 14 de la “Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres resalta la obligación de los Estados en eliminar la discriminación de las mujeres en las zonas rurales”. Sin embrago en la actualidad esto no se da a plena satisfacción, ya que los gobiernos no están respondiendo con la suficiente rapidez para atender a las necesidades y prioridades de las mujeres en las zonas rurales.

 Según datos de la FAO, si las mujeres tuvieran las mismas oportunidades de acceso a los recursos productivos (semillas, fertilizantes, herramientas, créditos...) que los hombres, podrían incrementar sus cosechas en un 20-30 %. Esto supondría un aumento en la producción de alimentos agrícolas entre el 2,5 % y el 4 %, reduciendo el número de personas con malnutrición en torno al 12-17 %.

Estos datos tan significativos muestran la importancia de la cuestión de género para la consecución de todos los Objetivos del Milenio. Es necesario tomar medidas urgentes para conseguir el empoderamiento de la mujer rural en todas sus vertientes desde un punto de vista integral, con el establecimiento por parte de los Gobiernos de los Estados de políticas de desarrollo rural sostenible. Alcanzar los Objetivos del Milenio dependerá de los progresos que se hagan para mejorar el desarrollo agrícola y rural.

Para poder garantizar que la mujer de las zonas rurales consiga alcanzar los derechos y una mayor participación y liderazgo en cuestiones económicas relacionadas a su actividad, es necesario establecer una serie de medidas en materia de discriminación por género en el ámbito rural a nivel jurídico, político e institucional.

Durante los últimos años se le ha prestado mayor importancia al papel que desempeña la mujer rural, en los Tratados de Derechos Humanos. Sin embrago, la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres, es el único tratado internacional sobre derechos humanos que va a dedicar un articulo a la situación de las mujeres rurales. En él se llama a los Estados parte a tomar las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer rural en un número de áreas.

El artículo 14 de dicha Convención reza:

“1. Los Estados partes tendrán en cuenta los problemas especiales a que hace frente la mujer rural y el importante papel que desempeña en la supervivencia económica de su familia, incluido su trabajo en los sectores no monetarios de la economía, y tomarán todas las medidas apropiadas para asegurar la aplicación de las disposiciones de la presente Convención a la mujer de las zonas rurales.
2. Los Estados partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en las zonas rurales a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, su participación en el desarrollo rural y en sus beneficios, y en particular le asegurarán el derecho a:
a. Participar en la elaboración y ejecución de los planes de desarrollo a todos los niveles.
b. Tener acceso a servicios adecuados de atención médica, inclusive in-formación, asesoramiento y servicios en materia de planificación de la familia.
c. Beneficiarse directamente de los programas de seguridad social.
d. Obtener todos los tipos de educación y de formación académica y no académica, incluidos los relacionados con la alfabetización funcional, así como, entre otros, los beneficios de todos los servicios comunitarios y de divulgación a fin de aumentar su capacidad técnica.
e. Organizar grupos de autoayuda y cooperativas a fin de obtener igualdad de acceso a las oportunidades económicas mediante el empleo por cuenta propia o por cuenta ajena.
f. Participar en todas las actividades comunitarias.
g. Obtener acceso a los créditos y préstamos agrícolas, a los servicios de comercialización y a las tecnologías apropiadas, y recibir un trato igual en los planes de reforma agraria y de reasentamiento.
 h. Gozar de condiciones de vida adecuadas, particularmente en las esferas de la vivienda, los servicios sanitarios, la electricidad y el abastecimiento de agua, el transporte y las comunicaciones.”

En la Plataforma para la Acción de Beijing (La Plataforma de Acción es un programa encaminado a crear condiciones necesarias para la potenciación del papel de la mujer en la sociedad. Fue aprobada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing del 4 al 15 de septiembre de 1995.), aunque no cuenta con un articulo especifico dedicado a las mujeres rurales, también señala la necesidad de establecer políticas concretas para mejor su situación enfocadas en facilitar el acceso a los recursos, al trabajo y a la formación, a los mercados, al comercio y a la tecnología. 

La Asamblea General de la ONU ha reconocido en varias ocasiones, el papel clave que desempeñan las mujeres rurales en el desarrollo agrícola, e la seguridad alimentaria y en la erradicación de la pobreza.

De todas las resoluciones aprobadas por la Asamblea de la ONU relativas a la situación de la mujer rural, hay que destacar la A/RES/62/136 en la que se insta a los Estados miembros a mejorar la situación de las mujeres rurales, procurando su empoderamiento político y socioconómico e integrando la perspectiva de genero en el área rural, en la formulación, aplicación, seguimiento y evaluación de las políticas de desarrollo, así como garantizar el acceso de las mujeres rurales a los servicios sociales. Fruto de esta resolución es la proclamación del 15 de octubre de cada año como Día Internacional de las Mujeres Rurales. Desde su creación en 2010, la Institución ONU-Mujeres también se encarga de la promoción de la mujer rural.
Por otro lado, las organizaciones específicas de la ONU para la lucha contra la pobreza y el hambre como son la FAO (Organización Internacional de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el IFAD (International Fund for Agricultural Development) y el WFP (World Food Programme) llevan a cabo iniciativas que resaltan de forma específica el importante papel de la mujer rural en la reducción del hambre y la pobreza.

Como ejemplos de estas medidas son el “Manual sobre género en agricultura” realizado por el Banco Mundial, FAO e IFAD y el informe de la FAO sobre “El estado mundial de la agricultura y la alimentación, 2010-2011”, centrado en la necesidad de cerrar la brecha de género en aras del desarrollo y en el que se afirma que lograr la igualdad de género sexos y el empoderamiento de las mujeres en la agricultura no solo es justo; también es crucial para el desarrollo agrícola y la seguridad alimentaria.

El papel de la mujer en la agricultura

La mujer en las zonas rurales juega un papel fundamental para la subsistencia de las comunidades donde son parte, aunque este papel no siempre sea reconocido. Se encargan de las tareas domesticas, como la recolección de agua, realizan tareas agrícolas, ganaderas y comercian sus productos cosechados en los mercados locales. También se encargan del cuidado y educación de sus hijos. 

Las mujeres también desarrollan un papel clave en la ganadería, a pesca y la selvicultura, aunque su trabajo sea menos reconocido y en algunas ocasiones las actividades suelen ser menos rentables en comparación con los hombres. Debido a la migración de los hombres a las zonas urbanas en busca de mejores condiciones, la mujer está asumiendo mayores responsabilidades y tareas en el área rural, al quedar como sostén de su familia.

La falta de formación y la imposición de unas normas sociales tradicionales hacen que la mujer rural no alcance la suficiente capacitación para tener acceso a otros sectores y conseguir mayores ingresos. Cuando se habla de nutrición y seguridad alimentaria es cuando surge la importancia de todo el trabajo domestico realizado por la mujer, ya que  cultiva, cuida del ganado, selecciona y prepara alimentos.

No se trata de realizar una agricultura tradicional, sino que las mujeres lleguen a tener acceso a los conocimientos y tecnologías que las ayude a alcanzar un mayor rendimiento en sus tareas y conseguir con ello un medio de subsistencia adecuado. Es necesario estudiar las vías que permitan el empoderamiento de la mujer rural adquiriendo un mayor protagonismo en las relaciones sociales y económicas.

Una de las problemáticas que tiene la mujer que realiza actividades agrícolas es el acceso a tierras productivas, ya que si no disponen de derechos sobre las mismas no pueden acceder al crédito, a las organizaciones rurales y a determinados servicios e insumos agrícolas. Pero además, la tenencia de la tierra significa el reconocimiento de una posición social para afianzar su situación en caso de enviudar, separación, abandono o divorcio. La falta de derechos de la propiedad o del acceso a los créditos que sufren las mujeres rurales repercute de forma directa en el bienestar de sus familias.

En algunos países, a pesar de la existencia del marco legal que contempla la igualdad de género en el acceso a los títulos de propiedad de las tierras, las mujeres no ejercen sus derechos por desconocimiento o por una falta de concienciación de la trascendencia que supone incluir la perspectiva de género en la gestión de la tierra. En muchos casos las instituciones de administración de las tierras tienen unos procedimientos complejos, caros y largos. Esto supone una barrera ya que las mujeres en los países en desarrollo tienen menos movilidad geográfica, menos recursos y menos acceso a la información, y por lo general gozan de un status menor. 

La Mujer y Biodiversidad Agrícola

La agricultura contribuye al mantenimiento de la biodiversidad, pero también es una de las actividades que puede conducir a su perdida. Con las prácticas modernas de explotación agrícola dirigidas al alto rendimiento de las cosechas están haciendo peligrar la biodiversidad en los cultivos, debido principalmente a los sistemas de monocultivo sin posibilidad de rotación, el empleo de variedades mejoradas e híbridos en perjuicio de las tradicionales y el uso excesivo de pesticidas, herbicidas y fungicidas.

Para alcanzar la seguridad alimentaria es necesario que los sistemas agrícolas sufran una trasformación para afrontar los efectos del cambio climático y el aumento de la población. La debida conservación de la biodiversidad agrícola se ha convertido en una herramienta necesaria en los procesos de adaptación al cambio climático.
Los agricultores, principalmente aquellos que se dedican a cultivos a pequeña es­cala, tienen los conocimientos adecuados para gestionar y preservar la bio­diversidad. Entre ellos, tradicionalmente, la mujer rural ha sido la encargada de almacenar los alimentos y semillas, adecuar los cultivos a las condiciones externas y trasmitir sus conocimientos de generación en generación. La Convención sobre la Diversidad Biológica reconoce la función decisiva que desempeña la mujer en la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica y afirma la necesidad de la plena participación de la mujer en todos los niveles de la formulación y ejecución de políticas encami­nadas a la conservación de la diversidad biológica. Tradicionalmente, las mujeres han sido las responsables de la selección, mejora y adaptación de las distintas variedades de cultivos. Por todo ello, parece evidente que la mujer juega un papel en la conservación de diversidad agrícola y que este conocimiento debe ser tenido en cuenta a la hora que los gobiernos diseñan políticas enfocadas en garantizar la seguridad alimentaria.
La FAO se ha fijado una serie de objetivos para el 2013, con el fin de incorporar la equidad de género en sus programas para la mejora de la seguridad alimentaria y la nutrición entre ellos destacamos los siguientes:

a. Política Nutricional.
Promover políticas y programas del sector para la mejora nutricional a escala nacional y local, que reconozcan las necesidades, las oportunidades y los obstáculos definidos en función del género.

b. Educación en materia de nutrición.
Elaborar iniciativas educativas en materia de nutrición, programas de formación y materiales que tengan en cuenta el género destinados a hombres, mujeres, niñas y niños.

c. Calidad e inocuidad de los alimentos.
 Con el fin de reducir los brotes de enfermedades provocadas por los alimentos elaborados en los hogares, desarrollar materiales educativos y de sensibilización sobre la manipulación de los alimentos en el hogar.

d. Alimentos de venta calejera.
Mejorar la calidad e inocuidad de los alimentos de venta callejera mediante capacitación de vendedores y vendedoras en materia de higiene básica.

e. Datos específicos desglosados por sexo. 
Promover la evaluación de las necesidades nutricionales, ingestas alimentaria y estado nutricional que analizan el género, la edad y las etapas de desarrollo.

Con este análisis del papel que juega la mujer en la lucha contra el hambre y la pobreza a través de su trabajo en la actividad agrícola, vemos como en la actualidad todavía no es plenamente reconocido. La falta de acceso a recursos productivos, a los mercados y a las fuentes de financiación hace que no se pueda explotar todo el potencial que tienen las mujeres para garantizar la seguridad alimentaria. Pese que las cuestiones de igualdad de género están siendo ampliamente impulsadas por las distintas organizaciones 

internacionales, en la actualidad todavía no se ha podido alcanzar las políticas necesarias para su efectivo cumplimiento, y por ello las mujeres no han podido alcanzar posiciones relevantes en la toma de decisiones.

Importante cerrar el tema con una frase dada en la Declaración de apertura 56.ª sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer por la Sra. Michelle Bachelet, la cual señalo:

“Oír y apoyar a las mujeres rurales es esencial para poner fin a la pobreza y el hambre y para lograr una paz y un desarrollo que sean sostenibles…”